Efebofilia sí, pedofilia no.

Vaya revuelo que armó el dichoso cardenal con sus declaraciones en Chile diciendo que los pedófilos eran demostradamente homosexuales según muchos estudios. Vamos a ver, que la pedofilia es un trastorno psicológico que no distingue orientaciones sexuales, ni oficios, ni siquiera edades. O sea, señor Bertone, que puede ser uno heterosexual, casado, con hijos, y sentir impulsos sexuales hacia niñas, que desgraciadamente muchas veces son las suyas propias.
Ahora hay personas entendidas tratando de excusar al cardenal diciendo que la mayoría de los curas sufrían efebofilia, atracción hacia jóvenes postpúberes y además chicos. Supongo que porque la mayoría de los monaguillos, que es lo que tienen más a mano son chicos.

Pero si en realidad hubieran habido más abusos a niños que niñas, cosa que nadie ha publicado todavía pero parece que está en el ambiente, sería porque la media de homosexuales es mayor en el clero que en el resto de la población, con lo cual sería lógico que los enfermos de pedofilia y los abonados a la efebofilia mayoritariamente fueran homosexuales.
Veréis que he hecho una distinción entre enfermos y abonados.
La pedofilia o pederastia es el abuso sexual de niños menores de 13 años y la efebofilia se relaciona con la atracción sexual de un adulto hacia una persona que ha pasado la pubertad y puede tener relaciones sexuales siempre que sean consentidas. Aquí el ejemplo típico es el de Lolita.

Madre mía, no me extraña que pasen algunas cosas raras…
¡Madre soy efebofílico y homosexual!, que casi decía la canción.
A mí, como podéis ver por algunas de las fotos que pongo, me gusta la gente joven, pero no creo que llegue a efebofílico, y eso que mi primer “novio” tenía 17 años, aunque yo no lo sabía.

Por cierto dos cosas que he descubierto navegando sobre el tema:
1ª. A la Real Academia de la lengua:
Cambien esto, por favor:
pederastia.
1. f. Abuso sexual cometido con niños.
2. f. sodomía.
2ª. Nuestro Mocho tiene su propia cultura, la Cultura Móchica!, aquí el enlace.
Y aquí una figurita de sexo anal de dicha cultura:
Qué bonico tó.










